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Economía de la salud: realidades y nuevos retos.

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Economía de la salud: realidades y nuevos retos.

Por: Adolfo Jiménez Reguillo

 La realización de la primera edición del Curso de Economía de la Salud, organizado por la OISS y AECID en Antigua Guatemala, es una ocasión excelente para evaluar la relevancia de una iniciativa de estas características, su valor y pertinencia, así como las cuestiones de extraordinaria actualidad en este ámbito de la economía aplicada. En este post, trataré de hacer una panorámica general del estado de esta materia y de las principales cuestiones y puntos de vista (político, económico, académico, de gestión) a tener en cuenta en una materia de tal complejidad, puesto que el objetivo de este programa es consolidarse con la inclusión de todos los vértices para proporcionarle utilidad a los profesionales e instituciones latinoamericanas.

Es evidente que la situación de las finanzas públicas es el escenario generalizado de partida con el que hay que contar a la hora de abordar la necesidad de tomar decisiones económicas, toda vez que los sistemas de salud comprometen entre el 6 y el 11 % del Producto Interior Bruto, según el país de que se trate. Además, si el objetivo de las políticas económicas públicas en materia de salud es maximizar el nivel de bienestar de la población sobre la base de unos recursos limitados que provienen de los ingresos públicos (cotizaciones sociales e impuestos, fundamentalmente) la necesidad de hacer “economía” es acuciante, para evitar caer en el “economicismo”.

En este sentido, consideramos una visión en sentido amplio que contemple la importancia de los sistemas de salud como elemento de promoción de la salud, difusión de hábitos de vida y, a la vez, como instrumentos de atención de la enfermedad y recuperación de la salud de los pacientes. Y, para los agentes públicos, encargados de las políticas sanitarias y de salud, es de vital importancia la puesta en común de las experiencias y de las buenas prácticas en gestión y provisión de servicios llevadas a cabo por cada país, así como sus modelos de organización comparados, fomentando el enriquecimiento de sus sistemas a través del intercambio de experiencias, incluso de la promoción de iniciativas conjuntas o globales.

En la actualidad, existen problemas, en su mayoría comunes, que realmente están incidiendo en la presión que deben soportar los sistemas de salud: demografía, migraciones, así como todos aquellos relacionados con los denominados factores determinantes y que inciden en la demanda de asistencia sanitaria, desembocando en el requerimiento de políticas integrales que van desde el fomento de hábitos de vida, a la mejora de las condiciones de vida y habitabilidad.

Consecuentemente, los sistemas están obligados a abordar cuestiones como el coste de la asistencia sanitaria, la eficacia de los programas públicos, el análisis de eficiencia de las políticas y programas de salud, los beneficios de la investigación en este campo como externalidades positivas, la evaluación coste-beneficio de tecnologías sanitarias, la organización y fraccionamiento de los sistemas de aseguramiento (incluso públicos), la participación (dependiendo de la configuración de cada país) de los proveedores privados de servicios de salud o la introducción de incentivos a la salud en la población en general y a los proveedores sanitarios de los sistemas públicos, en particular.

A la vez, esto nos conduce a mejorar los mecanismos del sistema: gestión de los recursos humanos, profesionales y directivos que tienen un papel tan relevante en el sistema, los mecanismos e instrumentos de contratación, negociación de adquisiciones, productos farmacéuticos, la digitalización de la atención sanitaria y de la historia médica. Y, en lo que se refiere al propio funcionamiento de las instituciones y gestión presupuestaria, todo lo que tiene que ver con la gobernanza, el buen gobierno y los sistemas de control.

Quiero hacer expresamente en este post una mención específica a la equidad de los sistemas de salud. La equidad es una cuestión que también se plantea en el ámbito de la economía y de la gestión de los recursos públicos (los hacendistas y estudiosos del sector público en economías modernas así lo consideran), si se atiende a una visión moderna del papel del Estado en las economías sociales, abiertas y de mercado, que debe compaginar eficacia, eficiencia y equidad.

En la salud tiene dos vertientes. La primera, en el acceso a la atención y a los programas sanitarios que, en muchas ocasiones puede verse afectada por cuestiones como el sexo, la distribución regional, etc…. La segunda dimensión es la equidad en la “relación de contribución” para garantizar un nivel de progresividad que incorpore criterios de justicia social y redistribución de la renta, cuestión cuya traslación económica requiere un tratamiento particular en los copagos o cofinanciaciones por parte de los usuarios.

En suma, todo ello son cuestiones enormemente vigentes, actuales y, lo que es más importantes, en sus diversas formas, comunes a las realidades de los sistemas sanitarios de los distintos países del área. Y, por ello, son elementos por desarrollar en futuro en próximas ediciones de este Curso de Economía de la Salud y, a la vez, son aspectos necesarios para tejer una red de expertos que ponga en contacto a los profesionales e instituciones del área, focalizados en una realidad y una problemática que, entre todos, analizaremos, conoceremos y abordaremos con más recursos y experiencias.

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